
Queridos
Alberto e
Irene:
Cuando me comentabais el otro día
que os resulta difícil encontrar
una iglesia “decente”
porque la mayoría de los sermones
no dicen nada, recordé lo que tantas veces
he escuchado al tío
Javier:
Si es que hay homilías que no dicen nada. No sé a quién hablan. No sé si están en este mundo. Si es que se nota que ellos mismos no se lo creen. Hablan por oficio, no les sale del corazón.La verdad es que me ponéis
en un compromiso gordo.
No está en mis manos convertir
a los predicadores. Desde aquí podemos
hacer una llamada a todos los que lean
esta página para que se tomen más en serio
la preparación y meditación de la homilía.
Lo primero que veo reflejado
en vuestra queja es una sana preocupación.
Muchos cristianos, al elegir
la celebración de la Eucaristía,
en las poblaciones que lo permiten,
se fijan mucho en la persona
que hace la homilía. Buscan “alimento”
de palabra buena, de palabra
que llegue a su corazón,
que les abra los ojos para vivir
como creyentes y para entender
la Palabra de Dios. Es algo
que hay que aplaudir y tener muy en cuenta.
La gente que va a misa no se conforma
con cualquier cosa.
No sé si los predicadores
se han enterado de este anhelo
del pueblo de Dios.
¿Qué os propongo?
En la comunidad cristiana donde estáis,
podéis animar para formar,
si no existe, un grupo de estudio
y meditación de la palabra de Dios
del domingo en el que participe
el presbítero o presbíteros
que tienen que predicar.
Creo que nos vendría bien a todos
y ganarían mucho las celebraciones.
Conozco grupos de reflexión
que han descubierto la importancia
de ahondar en la Palabra de Dios.
Aunque después “no les digan nada”
en la homilía, ellos ya se la llevan puesta.
No siempre esto será posible.
La tercera pista que os doy, para vosotros
no tiene secretos: el uso de internet.
Hoy encontramos en la red sitios
verdaderamente extraordinarios
con comentarios de la liturgia de la Palabra.
Los hay de todos los
colores.
Poco a poco, vosotros tenéis
que quedaros con uno o dos
que os parezcan más serios, ricos
e iluminadores de la existencia creyente.
Ya sé que internet es más frío y le falta
el calor de la presencia de las personas…
Pero a veces es lo único
con lo que contamos.
(Buscad:
Palabra de Dios del domingo, homilía del domingo, predicación).Es importante aprovechar todo
lo que tenemos al alcance de la mano
para saciar nuestra hambre
de noticias de Dios. Ya me contaréis
qué es lo que os ha sido posible.
Un abrazo.
Álvaro Ginel